Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

27 de septiembre de 2010

Medio pan y un libro.

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.


"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.




No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Septiembre de 1931

6 de enero de 2010

Uno Crece..

Imposible atravesar la vida...
sin que un trabajo salga mal hecho
sin que una amistad cause decepción
sin padecer algún quebranto de salud
sin que un amor nos abandone
sin que nadie de la familia fallezca
sin equivocarse en un negocio.

Sin embargo, lo importante no es lo que suceda,
sino, como se reacciona.

Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes
vivirás como un pájaro herido incapaz de volar.

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza
debilitamiento de voluntad
ni pérdida de fé.

Uno crece cuando acepta la realidad
y tiene aplomo de vivirla.

Cuando acepta su destino,
pero tiene la voluntad de cambiarlo.
Crece cuando supera, se valora y sabe dar
frutos.

Uno crece cuando abre caminos dejando huellas,
asimila experiencias.. ¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas
sin importarle comentarios negativos ni prejuicios
cuando da ejemplos sin importarle burlas ni
desdenes, cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación, sensible por
temperamento... ¡Y humano por nacimiento!

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando se es capaz de afianzarse
con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse
con residuos de flores.
¡Y de encenderse con residuos de amor...!

Uno crece ayudando a sus semejantes
conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder
cuando se defiende como águila para no dejar de volar
cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.

Entonces.... entonces, es cuando Uno Crece.

El Vendedor de Cuentos

Creí que estaba leyendo literatura infantil, o por lo menos juvenil, pero me resultó demasiado profunda para mi hijo de 9 años y le concedí razón cuando me dijo ¨mami, me parece que ese libro no me va a gustar y no voy a leerlo¨. El Vendedor de Cuentos, de Jostein Gaarder, sí, ese mismo, el autor del libro ¨El Mundo de Sofía¨, la mejor manera de enseñar filosofía que ha podido concebirse.

Pero sobre esta novela, el Vendedor de Cuentos, les puedo decir que me pareció genial, diferente, porque tiene una carga de creatividad nueva y la trama gira en torno al relato sobre la vida, desde que la memoria permite rebobinar, de una persona cuya capacidad y su destreza ha sido siempre la de crear historias en su cabeza, darle trama a los personajes, enmarcarlos en una ciudad y asímismo todo el entorno que les rodea, las ciudades, los nombres y la geografía inmediatamente encadenada, siendo esta actividad, la del ensueño y la recreación, más interesante que salir a jugar con los compañeritos de su infancia, para en la adolescencia y de adulto pasar a crear, no escribir, porque nunca quiso ser escritor, crear tramas, sipnosis de novelas, guiones de películas, para ¨ayudar a los escritores¨que pudiesen sentirse un poco apagados, falta de creatividad o simplemente perdidos, y motivarlos a desarrollar estas ideas.

Lo fantástico del libro no es solo el tema, sino las mismas historias que va contando en cada momento de su vida, los relatos que el protagonista va inventando.

Este libro junto a otros del mismo autor han sido mi apasionamiento de este último fin de semana largo, último fin de semana del año 2009 y primer fin de semana del año 2010. Me gustó mucho esta lectura.