Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

8 de marzo de 2013

LAS PROMESAS DEL AÑO: SE ESCAPÓ FEBRERO


Pasó febrero, me falló la cuenta ese mes y falté a mi promesa, hecha a ¨mimisma¨, de darle calor a mi blog escribiendo por lo menos una vez al mes.
Temas había. Es un mes con muchos motivos: San Valentín, los fines de semanas de celebración en República Dominicana del festival de la carne, el Carnaval, el cumpleaños de Pachy, la Independencia de la República, la celebración del natalicio de Duarte, el rendimiento de cuentas por parte del presidente Danilo Medina, las expectativas con relación a los discursos y los posibles cambios. En fin, que no tengo excusas.
O sea que éste comentario compartido en blog cubrirá por febrero y por si se me pasa marzo también.
Y entrando en marzo, se me ocurre mencionar algunos de los temas que le corresponden al mes, la primavera y la semana santa.  Todos motivos para celebrar, que es a donde quiero llegar.  Así de folclóricos somos, buscando motivos para celebrar, o mejor dicho, asignando motivos para compartir y brindar a algunas celebraciones en el mes porque siempre ese es el objetivo cuando hay alegría en el espíritu, comentar, convocarnos, reunirnos, compartir y reírnos.
Quiero hacer un reconocimiento público, una demostración de gratitud y afectos, al grupo de amigas y amigos que me honran en aceptarme y permitirme compartir con ellos, ese grupo que sólo con saludarnos ya nos reímos, que compartimos esa pequeñísima inclinación sibarita hacia la bebida espirituosa y sobre todo hacia las comida que a una de sus integrantes le ha cogido con preparar y de la cual no queda ni siquiera el sucio para limpiar el plato.
Y la vinculación de los días feriados y el grupo de amigos está en los motivos de celebración, que si nos reunimos, después de estar en pleno apogeo el encuentro es cuando decidimos que ese día estamos celebrando la festividad más cercana en el mes.
También contamos en el grupo con una cabeza  creativa que también se le ocurre que si nos vamos a reunir podemos añadirle colorido y magia al encuentro, una vez con sombreros, otra vez con disfraces y antifaces y así sucesivamente.

Me podría adelantar al próximo encuentro, que podría ser cercano al 21 de marzo, día con el que se inicia formalmente la primavera (aunque pase de largo por nuestras casas en este país caribeño y ardiente y ni nos damos cuenta) y tratar de idear la manera de impregnarle algo de creatividad. 
Ahora mismo no se me ocurre pensar qué podría ser, no me imagino a alguno de los caballeros con flores de margaritas en la solapa, porque en el pelo no será, pero quizás pueda encargarle a nuestra chef personal del grupo que se invente algo refrescante, primaveral, tipo brunch, con ensaladas y frutas y cosas por el estilo. 
Ahhh!! Ya tengo una idea, bebidas tropicales, bebidas refrescantes (aparte del Beringer, que es oficial en este grupo)  en fin, que ya estoy organizando el próximo motivo para celebrar, para compartir, ya veré como está la convocatoria.
Lo mejor de los encuentros, el grupo, la cohesión, la gente, estoy feliz con esta bendición de papá Dios en esta etapa de mi vida.  En realidad  siempre he tenido en mi vida excelentes grupos con los cuales compartir.  Recuerdo con mucho placer un grupo de mujeres con las que compartía unas veladas maravillosas, sobre todo porque significaban para mí un momento de sosiego, de calma en el corazón y además de complicidad, el grupo del FANDANGO, que dejó de funcionar sin más porque nos dejamos envolver en situaciones personales, familiares y dejamos de participar.
A lo largo de la vida nos vamos haciendo parte de grupos que son el soporte de nuestras vidas.  Necesariamente no somos conscientes en otras ocasiones sí  hemos hecho acuerdo de suscripción, pero son los hilos que más apoyo le dan a nuestra existencia.  Ser parte de un grupo nos conecta tanto con nuestra parte más interna como con Dios mismo, porque compartimos alegrías o tristezas, nos alentamos, nos reclamamos, estamos en consonancia.
En este momento comparto mi alegría de ser parte de este grupo. Y le pido bendiciones a Dios para cada una de las personas que lo conforman.  Hasta le llaman LA TERTULIA DE ANGELA.
Estoy agradecida.




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