Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

28 de septiembre de 2014

MUY INTIMO....COSAS QUE CONTAR


Meses atrás me pidieron que me describiera, que dijera cómo me veo, cómo me siento. 
Tuve que pensarlo mucho.  Ahora está de moda y circulando en las redes sociales aquello de contar 10 cosas de uno mismo que los demás no conocen. No quiero seguir este juego, pero si quiero contar lo que en aquel momento me pasó.

Lo primero que llegó a mi mente fue: 

Y qué tanto debo desnudarme?

Esa es una parte difícil para mi, tiendo a ser transparente, tanto que a veces la gente cree que puedo estar mintiendo.  Ya me pasó en una ocasión y fue tan dura la declaración sobre ésto que esta persona llegó a pedirme perdón porque en realidad pensó que yo debía estar mintiendo, que no podía ser real.

Fue un descubrimiento muy duro para mi y sigo hablándole porque creo en el perdón.

Continuando con la pregunta, me recosté para descifrar qué tan claro me conozco, qué tanto debo decir.  Me aturdí,  me paré de la cama, me di un baño, el agua cura todos los malestares, fiebres, dolor de cabeza, heridas, etc. y aclara  los pensamientos.

Pero después de eso además se me ocurrió exprimirme las espinillas de la cara, sacarme las cejas, ponerme una mascarilla en la cara (de esas muy divertidas que me recuerdan la pega-pega en la palma de la mano durante los años escolares). Todo para pensar lo que puedo contar. 

Pensé en lo que me gusta comer pero ya he hablado de ese tema (que aburrido si tuviera que repetir cosas) o quizás en lo que no me gusta comer pero he aprendido a probar, poco a poco y a abrirme a la posibilidad de saborear nuevas cosas (excepto insectos y bichos o animales raros).

Quizás hablar de las cosas que me disgustan de la gente, pero quizás el propósito-destino es que identifique las cosas que no me gustan de mi.

En la época en que comencé la universidad  me cuestioné la falta de tolerancia hacia las personas, sobre todo a una partida de aun-adolescentes-sin-responsabilidad y era muy dura con mis respuestas. Ahora entiendo que lo que sucedía era que había madurado a muy pero muy temprana edad y no tuve tiempo para perder. Al momento de terminar la escuela ya trabajaba y ahorraba para la universidad.

Rogué mucho a Dios que me ayudara a cambiar pero llegó un punto de mi vida en que me dejé manipular tanto, que cedí todo control de mis decisiones.  

Durante un período en el que necesité mucho acompañamiento me cuestionéa mucho si yo había provocado con mis acciones que sucedieran las cosas que pasaron, si algo no hice, si me faltó la milla extra, si por el contrario me dejé envolver en la posición de víctima y debí haber sido mas independiente, o mas divertida.

Hasta que entendí que había superado la milla con creces, que había dado demasiado y eso también era malo cuando no estás con la persona que sepa apreciarlo. 

También entendí que nadie es imprescindible en una relacion, con el tiempo todo se cura y si uno piensa que le puede hacer falta a alguien porque eres la super-persona que en verdad eres, yo les digo que probablemente puedas hacer falta,  por un corto tiempo, por costumbre, que es cierto y posiblemente la otra persona no va a encontrar una persona como tú, pero va a encontrar una que se ajuste a sus cualidades.

La cuestión es que me he cuestionado mucho, he dudado mucho de mi, de mis capacidades. 

Continuamente esperaba una aprobación que nunca recibía.  Todavía estoy aprendiendo a no esperar aprobación de nadie, pero se que he avanzado mucho en el proceso.

Puedo contar que tengo algunas dificultades para dormir.  Pero lo que sólo unas cuantas personas saben es que paso las noches soñando con cosas que ya he vivido, en el pasado reciente y en vidas antiguas y con cosas y lugares que no sé si son pasado o futuro, el conteo del tiempo depende del lugar desde donde se mire el reloj. Me parece que en Japón ya son las 10 de la mañana, o que desde Plutón hay no se cuantos miles de años luz.

El hecho es que tengo sueños muy descriptivos, metafóricos, alucinantes. Doy gracias a Dios por esa posibilidad aunque en ocasiones la experiencia ha sido dolorosa.  El problema es que cuando tengo pocas horas de sueño el agotamiento me mata. Y siempre espero que me entiendan pero a veces tengo la sensación de que la gente se cansa de esa tragedia.

Y no quiero perder mi posibilidad de soñar, internamente me da como una posición superior sobre las demás persona que nunca recuerdan los sueños, cierto tipo de prepotencia aunque en ocasiones lo que me provoca es envidia por un sueño profundo que sólo puedo tener con ciertos medicamentos fuertes.

Sigo contando cosas? Muchas son evidentes para los que me rodean.

Me gustan las fragancias, el gel de baño, los jabones perfumados, los perfumes, las cremas, los aromas. Me aromatizo con splash cada noche, cuando me baño para dormir. 

Tengo una situación con la tiroides. Me la sacaron hace mas de doce años y vengo lidiando con el peso y la ansiedad desde entonces. Algunas veces por el suelo y otras en exceso, como ahora. De esto he aprendido a no dejar que me afecte y a entender que quien llegue a mi vida tendrá que aceptarme así, tal y como estoy, porque no es cierto que voy a ir detrás de alguien que me aprecie por la única cualidad que no tengo. 

Hay muchas otras razones de mayor valor para compartir la vida conmigo.

Me gusta maquillarme, porque me gusta la pintura. Creo que hay una artista frustrada dentro de mi en alguna parte. A veces garabateo en las paredes de mi casa, me sale la niña interior pero con un mejor dominio del lapiz, la tiza o el pincel. Tengo una pared de la sala con un ala de ángel inmensa. Una especie de amuleto, porque sí creo mucho en los ángeles, en el universo, en la energía, la luz que emana de Dios, creo en la madre tierra y en tantas cosas que aprender para evolucionar. 

No obligo a nadie a creer lo que yo creo, por eso tampoco lo menciono. No creo en pseudo-cristianos que hacen más daño que los ateos o los mal intencionados. Creo en la bondad de la gente, aunque luego me decepcionen. Siempre vuelvo a recomenzar.

Creo que es posible el amor, soy una romántica empedernida y procuro estar en chulería y enamoramiento todo el tiempo.  Pensé que había quedado mutilada al llegar la separación porque me faltó retroalimentación en ese sentido, me faltaron respuestas y comentarios. Pero descubrí que solo estaba dormida, que eso es parte de mis genes, por la creatividad que siempre tengo, porque siempre lo he intenté una y otra vez. 

Me encanta viajar, desde lo que supone atravesar un aeropuerto hasta disfrutar cada centímetro posible del sitio que se visita. Agarrar un mapa, planificar recorridos, sorprenderme con cada detalle de cada ciudad o su historia, con las cosas simples tanto como las remarcadamente importantes.

Deben gustarme muchas cosas más, en realidad creo que muchísimas, pero no todo debe decirse, ya bastante descriptiva he sido. Vamos a dejar algunas cosas para que puedan ser descubiertas por amigos, por futuros amores, quien sabe.


3 comentarios:

Jeimy Pérez dijo...

Pues si, doy fe de muchas de esas confesiones, la pasión con la que te dedicas , hasta en un simple mensaje, es incomparable y digo pasión porque así podría describirte apasionada, dedicada, soñadora y muy amorosa...

Jeimy Pérez dijo...
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Jeimy Pérez dijo...

Pues si, doy fe de muchas de esas confesiones, la pasión con la que te dedicas , hasta en un simple mensaje, es incomparable y digo pasión porque así podría describirte apasionada, dedicada, soñadora y muy amorosa...