Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

21 de julio de 2014

CON LOS LABIOS EN LA COPA: LAS LEYES DE ATRACCIÓN

Como dice Ismael Serrano en su Principio de Incertidumbre, las mejores gentes se encuentran a las peores horas en los peores antros.  Podría agregar que la naturaleza misma los atrae, como imanes, bajo leyes descritas en tiempos remotos, vigentes por siempre.

Las mejores gentes con las que compartes, las que te atraen, te elevan y se elevan contigo, buscando una dimensión del placer, de soltar el dolor, evaporarlo para luego reinventarse en pasiones, en la búsqueda maravillosa de un camino que recorrer, uno que pueda ser compartido, incluso con la soledad.
Al borde de una copa se destapan las mejores pasiones.

Sin lugar a dudas.

Como ésta que he descubierto en estos días en que puse mis labios en esta copa y me mostró nuevos caminos, viejos placeres con nuevas perspectivas, con nuevos colores y nuevas sonrisas.

Seguimos reinventando.

Ésta búsqueda, dejarnos caer hasta arrastrar la piel y rozar el suelo y quemarnos entre sangre, tierra y sudor, para entonces mirar desde abajo, primero de medio lado porque desde el suelo y con las pocas fuerzas que nos quedan no tenemos forma de levantar la cabeza, luego con un ligero movimiento de los ojos mirar una breve luz, un instante de luz, una forma, cualquier forma, algo, lo que sea a lo que aferrarse.

Y tomar impulso y empezar a levantarse.

Y hacer planes para continuar un nuevo sendero.  Y recomenzar.

Esta rutina es la que al final terminamos apreciando de tanto repetirla. Descubrí que, muy a pesar de los estados depresivos en los que nos sumerge, reconocer esta rutina te permite pensar de qué manera puede hacerse divertida, aún en el dolor.

Y siempre las penas tienen su papel protagónico y por eso hay que añadirlas en cada nuevo párrafo que se escribe. Pero todo esto comenzó con unos labios en el borde de una copa y eso, eso es un principio maravilloso.

Y las personas que se atraen, las que te hacen sentir libre en todo momento, las que piensan como tú y si hay cosas que no las piensan como tú, tampoco les importa, al igual que a ti, esas son las que van dando sentido a la vida.

Esa ley de atracción me ha impulsado a escribir porque cada vez me siento más a gusto con las personas que me rodean, comparten conmigo mis alegrías, conocen mis penas y las entienden y disfrutan a plenitud conmigo unos labios en una copa.