Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

30 de septiembre de 2014

MENOS TIEMPO EN LA COCINA

Tomar vacaciones en un país como República Dominicana , en cualquier época del año, es como tener vacaciones de verano en otros países, el calor no cesa y si se tiene el hábito del aire acondicionado en la oficina entonces el calor se siente mucho más.

Y hace calor.
Eso conlleva a que se pierda el deseo de estar dentro de la cocina y probar recetas o inventar delicias.

Y hay que hacerle frente, especialmente a la hora de preparar almuerzo.

Para motivarme comencé preparando un aperitivo refrescante, un martini rosso con limón y hielo.

ahhh!!! Ya se siente mejor.



Y se me ocurrió una ensalada ligera, muy común, de lechuga dulce con queso manchego, esta vez sin frutas, pero con un aderezo dulce de salsa de soya, aceite de oliva aderezado con ajo y miel de abeja.

Para darle el toque crujiente le he agregado cebolla frita de la que venden ya lista en Ikea. El mejor invento de los suecos.

Y como no quiero estar mucho en la cocina, de postre me puse a probar esta receta de la revista glamour, de brownies en pozuelo al microondas.

 Pueden verla en mi pinterest, sin embargo hay que hacerle algunas modificaciones.  Le puse aceite de canola en vez de aceite de oliva y me parecía que con sólo tres cucharadas de agua quedaba muy seco, por lo que le agregué tres más, hasta que sentí la masa más cremosa, además de agregarle algunas uvas pasas.  Tampoco completé el minuto y 40 segundos que recomienda, me quedé con un minuto y 25 segundos, pero eso depende del microondas.

 El resultado fue excelente. Lamentablemente (o mejor así) no tenía un rico helado para agregarle, pero estuvo muy bien.

Y no estuve tanto rato en la cocina.

28 de septiembre de 2014

MENU DEL DOMINGO EN TRES TIEMPOS.


Los domingos siempre son especiales, aunque no se quiera hacer absolutamente nada más que estar en la cama, leer un libro o ver un programa en la TV, que el hecho de cocinar o no cocinar sea una decisión del estómago y nada más.

Pero si se tiene comensales a los que no se puede dejar pasar por alto, necesariamente hay que hacer una pausa en la deliciosa idea de no hacer absolutamente nada que pueda ser categorizado como compromiso. Hay que levantarse a cocinar, sobre todo cuando en tu casa eres la que tiene el manejo de las ollas y los sartenes.
Y hoy no tenía deseos de cocinar lo mismo, lo de todos los días, lo de siempre.  
Entonces, hay que hacer una consulta.
El risotto, el clásico dominguero en este hogar, no tengo cerca a su mejor defensor, su más fiel seguidor. Descartado.
Tenía deseos de una carne al grill o la plancha, un churrasco o un steak. Pero había que quitarse la pijama, bajar a la guagua e ir hasta el supermercado a buscar un buen corte.  Descartado.

Después de un desayuno que aparenta simple, pero es elaborado, unos rollos de queso con salsa marinara envueltos en tocineta y un gran vaso de jugo de naranja, creo que tengo tiempo para pensar y saborear el menú de almuerzo, que por supuesto será muy tarde porque los desayunos al mediodía mueven toda la agenda. 

Muy entretenida circulando entre las redes recordé que tenía una rica auyama, ya sancochada y dos horas después del desayuno me paré de mi silla y preparé una crema de auyama o calabaza con orégano y parmesano, una pequeña entradita. 

Se me encendieron las luces, la comida se iba a servir en tres tiempos, como la música.  Ese es el título del menú de hoy. 

Y el menú es: 

  • Primer tiempo. Entrada de crema de auyamas con parmesano y orégano.
  • Segundo tiempo. Ensalada de granos con tocineta.
  • Tercer tiempo. Crépes de pollo y espinacas.
Y se fue preparando despacio, sirviendo entre intérvalos de tiempo, mirando las caras de satisfacción de mis comensales, porque uno de ellos es un poco complicado pero la otra es excelente, siempre está dispuesta a probar cualquier cosa que se me ocurra. Es una más de las tantas cosas por las que me gusta que mi madre viva conmigo.


Y así quedó la ensalada de granos.


Una muy fácil. No hay que decir la receta pero si quiero dejarles unos tips.  

  • Es una muy buena opción para reponer las latas de diversos granos que tengamos en despensa, pero cuando te das cuenta que tienes marcas diferentes, es posible que tengas granos de diversos tamaños. No deja de ser agradable por eso, pero mejor si todos son de la misma marca.
  • Hay que drenar bien las latas de habichuelas, de lo contrario queda una crema muy espesa y lo agradable es que quede un poco seco.
  • Mucha cebolla, bien picada para que no se note, es el sabor esencial a la hora de sazonarla. Igual con el perejil.
  • Le he puesto tocineta y le he espolvoreado queso parmesano. Es opcional agregarle otros sabores.
Mi comensal más complicado no quiso probar la ensalada de granos, no obstante a que le gustan las habichuelas, pero solo el hecho de saber que es ¨ensalada¨ bloquea sus papilas. 
Y en el tercer tiempo, el crépes de espinaca y pollo. Ese si lo comió con avidez.
Mucha crema de queso y a saborear. 
 Ni siquiera me dio la oportunidad de tomarle una foto mientras lo partía de modo que se viera el rico relleno.
Por supuesto no quedó absolutamente nada para después, ni siquiera la crema.
Ni consideró que la espinaca es un vegetal. 
Eso compensó la que no quiso probar.  Ha sido un éxito el menú del domingo.

LAS PASIONES... LA COCINA

Me han preguntado con frecuencia, y me lo pregunto yo misma también, por qué no publico y escribo sobre los platos que preparo en la cocina. Muy bien éste podría ser un blog de cocina de los que están tan de moda ahora y aunque mis inspiraciones no siempre son exactamente ideas mías, cuentan con esos detalles que me representan, sustituir una hierba por aquí, agregar un vegetal por allí, un poquito menos de caldo, un poquito más de vino, lo que haga falta para que realmente resalten los sabores y se saboree con más placer el resultado.

Pues sí, esa es una de mis pasiones. Una muy grande. 

Y esto es solo un aviso para ese pequeño grupo de personas que forzosamente  me tienen que leer, y para los que de ahora en adelante se puedan sumar.  

Estaré colocando algunas notas con algunos platos que se me ha ocurrido hacer, agregando fotos, haciendo referencias, recordando el objetivo de este blog, desde hace seis años, compartiendo eso que debo compartir, porque sería intolerable callarlo y no disfrutar ese placer con los demás, de lo rico que fue eso último que acabamos de probar y que dejó huellas en nuestra mente y nuestro paladar, del agradable recuerdo de lo que vimos recientemente o anteriormente, ese aroma que se te pega, se mete en tu nariz y la experiencia de describirlo es deliciosa, sentir la piel vibrar, nacer y vivir.

MUY INTIMO....COSAS QUE CONTAR


Meses atrás me pidieron que me describiera, que dijera cómo me veo, cómo me siento. 
Tuve que pensarlo mucho.  Ahora está de moda y circulando en las redes sociales aquello de contar 10 cosas de uno mismo que los demás no conocen. No quiero seguir este juego, pero si quiero contar lo que en aquel momento me pasó.

Lo primero que llegó a mi mente fue: 

Y qué tanto debo desnudarme?

Esa es una parte difícil para mi, tiendo a ser transparente, tanto que a veces la gente cree que puedo estar mintiendo.  Ya me pasó en una ocasión y fue tan dura la declaración sobre ésto que esta persona llegó a pedirme perdón porque en realidad pensó que yo debía estar mintiendo, que no podía ser real.

Fue un descubrimiento muy duro para mi y sigo hablándole porque creo en el perdón.

Continuando con la pregunta, me recosté para descifrar qué tan claro me conozco, qué tanto debo decir.  Me aturdí,  me paré de la cama, me di un baño, el agua cura todos los malestares, fiebres, dolor de cabeza, heridas, etc. y aclara  los pensamientos.

Pero después de eso además se me ocurrió exprimirme las espinillas de la cara, sacarme las cejas, ponerme una mascarilla en la cara (de esas muy divertidas que me recuerdan la pega-pega en la palma de la mano durante los años escolares). Todo para pensar lo que puedo contar. 

Pensé en lo que me gusta comer pero ya he hablado de ese tema (que aburrido si tuviera que repetir cosas) o quizás en lo que no me gusta comer pero he aprendido a probar, poco a poco y a abrirme a la posibilidad de saborear nuevas cosas (excepto insectos y bichos o animales raros).

Quizás hablar de las cosas que me disgustan de la gente, pero quizás el propósito-destino es que identifique las cosas que no me gustan de mi.

En la época en que comencé la universidad  me cuestioné la falta de tolerancia hacia las personas, sobre todo a una partida de aun-adolescentes-sin-responsabilidad y era muy dura con mis respuestas. Ahora entiendo que lo que sucedía era que había madurado a muy pero muy temprana edad y no tuve tiempo para perder. Al momento de terminar la escuela ya trabajaba y ahorraba para la universidad.

Rogué mucho a Dios que me ayudara a cambiar pero llegó un punto de mi vida en que me dejé manipular tanto, que cedí todo control de mis decisiones.  

Durante un período en el que necesité mucho acompañamiento me cuestionéa mucho si yo había provocado con mis acciones que sucedieran las cosas que pasaron, si algo no hice, si me faltó la milla extra, si por el contrario me dejé envolver en la posición de víctima y debí haber sido mas independiente, o mas divertida.

Hasta que entendí que había superado la milla con creces, que había dado demasiado y eso también era malo cuando no estás con la persona que sepa apreciarlo. 

También entendí que nadie es imprescindible en una relacion, con el tiempo todo se cura y si uno piensa que le puede hacer falta a alguien porque eres la super-persona que en verdad eres, yo les digo que probablemente puedas hacer falta,  por un corto tiempo, por costumbre, que es cierto y posiblemente la otra persona no va a encontrar una persona como tú, pero va a encontrar una que se ajuste a sus cualidades.

La cuestión es que me he cuestionado mucho, he dudado mucho de mi, de mis capacidades. 

Continuamente esperaba una aprobación que nunca recibía.  Todavía estoy aprendiendo a no esperar aprobación de nadie, pero se que he avanzado mucho en el proceso.

Puedo contar que tengo algunas dificultades para dormir.  Pero lo que sólo unas cuantas personas saben es que paso las noches soñando con cosas que ya he vivido, en el pasado reciente y en vidas antiguas y con cosas y lugares que no sé si son pasado o futuro, el conteo del tiempo depende del lugar desde donde se mire el reloj. Me parece que en Japón ya son las 10 de la mañana, o que desde Plutón hay no se cuantos miles de años luz.

El hecho es que tengo sueños muy descriptivos, metafóricos, alucinantes. Doy gracias a Dios por esa posibilidad aunque en ocasiones la experiencia ha sido dolorosa.  El problema es que cuando tengo pocas horas de sueño el agotamiento me mata. Y siempre espero que me entiendan pero a veces tengo la sensación de que la gente se cansa de esa tragedia.

Y no quiero perder mi posibilidad de soñar, internamente me da como una posición superior sobre las demás persona que nunca recuerdan los sueños, cierto tipo de prepotencia aunque en ocasiones lo que me provoca es envidia por un sueño profundo que sólo puedo tener con ciertos medicamentos fuertes.

Sigo contando cosas? Muchas son evidentes para los que me rodean.

Me gustan las fragancias, el gel de baño, los jabones perfumados, los perfumes, las cremas, los aromas. Me aromatizo con splash cada noche, cuando me baño para dormir. 

Tengo una situación con la tiroides. Me la sacaron hace mas de doce años y vengo lidiando con el peso y la ansiedad desde entonces. Algunas veces por el suelo y otras en exceso, como ahora. De esto he aprendido a no dejar que me afecte y a entender que quien llegue a mi vida tendrá que aceptarme así, tal y como estoy, porque no es cierto que voy a ir detrás de alguien que me aprecie por la única cualidad que no tengo. 

Hay muchas otras razones de mayor valor para compartir la vida conmigo.

Me gusta maquillarme, porque me gusta la pintura. Creo que hay una artista frustrada dentro de mi en alguna parte. A veces garabateo en las paredes de mi casa, me sale la niña interior pero con un mejor dominio del lapiz, la tiza o el pincel. Tengo una pared de la sala con un ala de ángel inmensa. Una especie de amuleto, porque sí creo mucho en los ángeles, en el universo, en la energía, la luz que emana de Dios, creo en la madre tierra y en tantas cosas que aprender para evolucionar. 

No obligo a nadie a creer lo que yo creo, por eso tampoco lo menciono. No creo en pseudo-cristianos que hacen más daño que los ateos o los mal intencionados. Creo en la bondad de la gente, aunque luego me decepcionen. Siempre vuelvo a recomenzar.

Creo que es posible el amor, soy una romántica empedernida y procuro estar en chulería y enamoramiento todo el tiempo.  Pensé que había quedado mutilada al llegar la separación porque me faltó retroalimentación en ese sentido, me faltaron respuestas y comentarios. Pero descubrí que solo estaba dormida, que eso es parte de mis genes, por la creatividad que siempre tengo, porque siempre lo he intenté una y otra vez. 

Me encanta viajar, desde lo que supone atravesar un aeropuerto hasta disfrutar cada centímetro posible del sitio que se visita. Agarrar un mapa, planificar recorridos, sorprenderme con cada detalle de cada ciudad o su historia, con las cosas simples tanto como las remarcadamente importantes.

Deben gustarme muchas cosas más, en realidad creo que muchísimas, pero no todo debe decirse, ya bastante descriptiva he sido. Vamos a dejar algunas cosas para que puedan ser descubiertas por amigos, por futuros amores, quien sabe.