Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

30 de diciembre de 2015

AHORA MISMO O HACE UN RATO

No hace mucho.
No hace tanto. Pero además, el tiempo es relativo.
Ahora mismo debemos ser un pasado muy remoto para aquellos que han viajado fuera del planeta, a la luna o un poco más, a distancias luz calculadas en años que ni siquiera podemos contarlos bien, un cúmulo de semanas que no logramos ubicar en nuestro concepto mental de tiempo.
Es por eso que nos repiten tanto aquello de que hay que vivir el ahora, el mañana es relativo.

Vivir el ahora.
Sin perder la cordura y con varias pizcas de locura, porque hay que reir, porque hay que soñar.

Soñar.
Otro concepto que añade más factores: ni tiempo ni lugar.
Abrir los ojos para soñar, cerrar los ojos y despertar a aquellos espacios, personas, lugares, que no estamos seguros de haber visitado o visto, pero ciertamente nos parecen conocidos.
Gentes que suponemos son nuestros amigos, hermanos, pareja, conocidos, y sin embargo, sus rostros son diferentes, no se parecen a nadie que hubiésemos visto.
Y surge la cuestión, pasado, futuro, presente alterno, una película en el subconsciente, una historia leída o contada.

Los misterios de la vida.
Acercarnos a la posibilidad de entenderlos es lo que va dando sentido a la vida, a las creencias, a los siguientes pasos, a las decisiones. Misterios que envuelven la fe, lo aprendido o por conocer, la curiosidad, la capacidad para desarrollar cualidades, liberar cadenas, aprender nuestra capacidad para desarrollar superpoderes.
Porque sí tenemos superpoderes.
Con los desafios vamos desarrollando superexperiencias, con los golpes de dolor aprendemos el superpoder de la rapidez, para levantarnos del suelo y volver a empezar, con los hijos se desarrollan un montón de habilidades, superpaciencia, superentrega, supermultiplicidad (porque terminamos haciendo un montón de tareas juntas), habilidad para tomar decisiones rápidas, capacidad para olvidar otras tareas, o olvidarnos de nosotros mismos.  Y ni que decir de la creatividad y la inventiva, nos convertimos en arquitectos capaces de hacer maquetas, cocineros que nunca han encendido una estufa y de repente expertos en pastelitos y bizcochos, armadores de disfraces, costureros con grapa y silicon.

Y cuando empezamos a reconocer esos superpoderes en cada uno de nosotros es cuando se abren nuestros ojos hacia dentro, cuando empezamos a reconocer aquellos poderes que siempre hemos tenido vibrando en las manos, quemándonos en el pecho, la capacidad de entender todo nuestro potencial, la posibilidad de crear nuestra realidad.

Hay que seguir curioseando, porque siempre hay lecciones que aprender, niveles por alcanzar, caminos para abrir y andar. Pero hay que hacerlo convencidos de que existe una realidad diferente, una que hemos temido conocer, una que bloqueamos sin saber.

El tiempo es hoy, ahora, este segundo.
Cuando comencé a escribir, no hace mucho, no hace tanto.




12 de octubre de 2015

TAL Y COMO SOY



Cambiaron los paradigmas, lo que suponíamos que era el esquema ha sido convertido en un parámetro nuevo, moderno, renovado.

De verdad es nuevo, moderno y renovado? No está dentro de mis conceptos y puedo pensar que está mal porque no tengo los atributos buscados y esperados, estoy fuera de esa moda.

Y reafirmamos un vacío en la sociedad y una falta de ética y educación cuando escuchamos historias de jóvenes dispuestas y dispuestos a todo por conseguir de manera más fácil y menos ilícita tener ingresos que le permitan disfrutar otros placeres

Me surgen dos interrogantes, la primera es si la crítica y el cuestionamiento surgen porque en realidad no cuento con los atributos requeridos para subir el ranking de posibilidades, o si por el contrario, y es la segunda pregunta y afirmación a la vez, estaría yo dispuesta a dejar a un lado todo lo que tengo, lo que soy, lo que no puedo dejar y además no quiero dejar, para alcanzar esas condiciones.

Ciertamente hay una tendencia a criticar aquello que no hemos conseguido, solo porque no lo tenemos. Y despues de conseguirlo, si es lo que queremos, cómo podriamos justificar nuestra ardorosa critica? No hay cara o careta para eso.

Somos seres humanos imperfectos, lo importante es ir enfrentando en el camino nuestros demonios e ir descubriendo el trayecto del crecimiento.

Y reflexiono..

Y me quedó claro, aún con mis limitaciones, aun cuando pudiera mejorar mi aspecto y ponerme en el mercado del público deseado y selectivo, tampoco podría dejar a un lado lo que soy.

Cómo limitar mis palabras a dos tres frases insulsas que procuren hacer sentir un nivel de superioridad a la otra persona. En ocasiones he tratado de contenerme y es una lucha interna muy brutal. Las relaciones no son una competencia, pero tampoco una batalla por aplastar a la otra persona.

De qué manera podría olvidar las cosas que he visto, las que he leído, las que he escuchado.

Podría encontrar a alguien dispuesto a compartir conmigo ratos de silencios frente a un amanecer o un atardecer?

Es importante para mi aquella persona que aprenda a amar a mis amigas tanto como las amo yo. En la ausencia, en las alegrías, en el dolor, ellas son mi apoyo, parte de mis locuras, la risa que me hace olvidar, el silencio que me acompaña. Que sepa que también tengo amigos y no dejaré de tenerlos porque ya alguien me acompañe.

Alguien que respete mi selección musical, que la comparta conmigo, con la certeza de que ese respeto será recíproco.

Que sepa que me gusta leer, mucho, cada vez que puedo y espero poder hacerlo muchas veces y que eso no le cree ningún rechazo, sea que le guste leer tanto como a mi o que simplemente no le guste leer.

Espero a alguien que acepte mis rizos sueltos y no le preocupen los estereotipos de formalidad, aunque le quede claro que soy perfectamente consciente de cuando es necesario y cuando no.

Pasar un domingo en pijama, desayunar por antojo, con la posibilidad de comer algo exquisito de almuerzo, o por el contrario lo primero que se pueda pedir o calentar y perder tiempo jugando por Facebook o leyendo documentos de reflexión.



Alguien que pueda entender que las lágrimas no tienen frenos cuando la inequidad nos golpea en la cara, cuando veo acciones con las que me siento identificada y que van encaminadas a tener un mundo mejor, cuando el dolor ajeno es tan fuerte que se siente en la piel. Que me acompañe a encarrilar ese dolor y convertirlo en acciones que aporten a una mejor sociedad.

Aparecerá alguien que invente junto a mi proyectos de vida, de corto plazo, de largo plazo, pintar una pared, descubrir un nuevo camino, aprender juntos una canción.

Que sepa que puedo estar ausente por días, lejos o cerca, y eso no tiene que ser motivo de preocupación. Llegaré renovada y con más ganas de amar.

Que acompañe mi búsqueda espiritual, la fe que me mueve, la inquietud, la curiosidad, el mapa de estrellas que me muestra otro camino, el de siempre.

Ninguna cualidad visible a primera vista, o  a segunda, quizás a tercera. La mejor explicación la podemos encontrar en El Principito, de Antoine de Saint Exupéry: ¨He aquí mi secreto que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos¨. 

27 de mayo de 2015

LOS DIAS LINDOS

Confieso:
Me gustan los días grises, quizás más de lo normal.

Quizás sea normal porque en estas latitudes abundan tanto los días soleados que comúnmente anhelamos más de eso que no tenemos. 
Con sus excepciones.

Como todo en la vida.

Los días grises, y los días lluviosos siempre que no sea un problema salir a la calle, invitan a apapacharse, a buscar confort, acogida, acercamiento, normalmente con la cama.


Se piensa inmediatamente en colcha, sábanas blancas, arroparse, chocolate caliente o una taza de té.


Los dominicanos agregamos otros elementos de picardía a los ya mencionados: un sancocho, dos botellas de ron y otras emociones placenteras.  El hecho es abrigarse, darse cariño, acomodarse.

Hace días que estoy esperando ese momento y aunque ha llovido ocasionalmente, no he tenido la oportunidad de salir corriendo y hacer lo mencionado.  

Ya tengo el libro esperando el momento.


4 de mayo de 2015

Y ESTE CALOR...

Hoy está difícil.
Hoy no tengo Martini para refrescarme, tal cual y mencioné en un artículo anterior,  no tengo intenciones de salir de mi casa y no me imagino otra cosa para hacer frente al calor, porque de eso es que tengo antojo.

Tengo que hacer el ejercicio mental (a veces mi hijo de menor edad (ya ninguno es pequeño) repite esa expresión ¨todo es mental¨) de imaginarme que un vaso de agua con muuuchoooo hielo puede saber a Martini Rosso, aunque parezca más un vodka con tónica.

Y seguiremos sintiendo este calor, porque esa tragedia que hemos tenido esta semana en Constanza, ese fuego despiadado que azotó nuestras lomas, se dejará sentir, se expandirá y seguiremos sufriendo, y por todos lados.  

Nuestra zona más fresca en el país ha sido golpeada. Debemos prepararnos. 



Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.

Te amo - dijo el principito. 
Yo también te quiero - dijo la rosa. 
No es lo mismo - respondió él… 


Querer es tomar posesión de algo, de alguien.
Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento.
Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo.
Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes.
Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío.
Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón.
Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error.
Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es sólo para momentos de alegría. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. 
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar. 
Ya entendí - dijo la rosa. 
No lo entiendas, vívelo - dijo el principito.

Antoine de Saint-Exupéry

13 de enero de 2015

FLUIR...CON LOS OJOS CERRADOS



No hubo reflexión de fin de año, ni enunciados y propósitos para el que inicia, sólo una aceptación de lo que podía ser mejor y una idea clara, aceptable, de cómo poder hacerlo.

Para finalizar el año siempre hay energías renovadas, cambiar el número del año en el calendario nos da la sensación de que acabarnos de mudarnos a un nuevo barrio, una nueva casa, que tenemos un nuevo trabajo y hasta el marido es otro, parece ser diferente para mucha gente aunque sea el mismo.

Yo misma no estoy exenta de esas sensaciones, no tendría por qué ser diferente. O quizás sí. 

La verdad es que me siento diferente, emocionalmente, aun viviendo en la misma casa y teniendo el mismo trabajo y los mismos ingresos y disfrutando el mismo vacío. 

Esa es la diferencia, ahora disfruto sin ebulliciones ni desesperanza lo que tengo y lo que espero alcanzar. 

Tengo una nueva lección, una que me sé desde hace mucho, pero que he estado practicando a medias: fluir, soltar, permitir que las cosas sean resueltas de un modo distinto al conocido, al planeado. El concepto es manejado desde hace mucho tiempo y durante todo el año hice esfuerzos ingentes para asimilarlo. Me gusta tener claro todas las aristas de cualquier proyecto que emprenda o de cómo cubrir mi vida cotidiana, sin embargo entiendo que cuando planteamos como solución justo aquello que conocemos, cerramos la posibilidad a que las cosas puedan suceder de una manera diferente a lo pensado. No me ha sido fácil, sigue requiriéndome mucho esfuerzo, sin contar con que para lograrlo simplemente debo dejar de pensar en eso y dejar de esforzarme.

Ufff. Agotador sin ser trabajo.

El universo está plagado de posibilidades, hay vida por todas partes, sólo que no tenemos la mínima idea de cómo puede ser porque no las conocemos, porque mientras no conocemos algo creemos que no existe, mientras nuestros sentidos no lo hayan palpado no aceptamos como válido esa posibilidad. 

Se nos pierde la lección que tuvo que aprender Santo Tomás, aquello de ¨Ver para Creer¨, cuando la verdad se encuentra delante de nuestras propias narices. Y es parte del ejercicio para este nuevo año, del propósito transversal, toda forma es posible, no hace falta haberla conocido o tenerla asegurada. Lo entrego, dejo que mis metas, proyectos y propósitos sean encaminados sin tener que fijar la manera en que puede ser, me dejo fluir.

Y pues, parece que la reflexión llegó con la Vieja Belén, porque en el algún momento debe llegar ella con los regalos que se le quedaron por entregar a los Reyes Magos o a Santicló.