Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

12 de octubre de 2015

TAL Y COMO SOY



Cambiaron los paradigmas, lo que suponíamos que era el esquema ha sido convertido en un parámetro nuevo, moderno, renovado.

De verdad es nuevo, moderno y renovado? No está dentro de mis conceptos y puedo pensar que está mal porque no tengo los atributos buscados y esperados, estoy fuera de esa moda.

Y reafirmamos un vacío en la sociedad y una falta de ética y educación cuando escuchamos historias de jóvenes dispuestas y dispuestos a todo por conseguir de manera más fácil y menos ilícita tener ingresos que le permitan disfrutar otros placeres

Me surgen dos interrogantes, la primera es si la crítica y el cuestionamiento surgen porque en realidad no cuento con los atributos requeridos para subir el ranking de posibilidades, o si por el contrario, y es la segunda pregunta y afirmación a la vez, estaría yo dispuesta a dejar a un lado todo lo que tengo, lo que soy, lo que no puedo dejar y además no quiero dejar, para alcanzar esas condiciones.

Ciertamente hay una tendencia a criticar aquello que no hemos conseguido, solo porque no lo tenemos. Y despues de conseguirlo, si es lo que queremos, cómo podriamos justificar nuestra ardorosa critica? No hay cara o careta para eso.

Somos seres humanos imperfectos, lo importante es ir enfrentando en el camino nuestros demonios e ir descubriendo el trayecto del crecimiento.

Y reflexiono..

Y me quedó claro, aún con mis limitaciones, aun cuando pudiera mejorar mi aspecto y ponerme en el mercado del público deseado y selectivo, tampoco podría dejar a un lado lo que soy.

Cómo limitar mis palabras a dos tres frases insulsas que procuren hacer sentir un nivel de superioridad a la otra persona. En ocasiones he tratado de contenerme y es una lucha interna muy brutal. Las relaciones no son una competencia, pero tampoco una batalla por aplastar a la otra persona.

De qué manera podría olvidar las cosas que he visto, las que he leído, las que he escuchado.

Podría encontrar a alguien dispuesto a compartir conmigo ratos de silencios frente a un amanecer o un atardecer?

Es importante para mi aquella persona que aprenda a amar a mis amigas tanto como las amo yo. En la ausencia, en las alegrías, en el dolor, ellas son mi apoyo, parte de mis locuras, la risa que me hace olvidar, el silencio que me acompaña. Que sepa que también tengo amigos y no dejaré de tenerlos porque ya alguien me acompañe.

Alguien que respete mi selección musical, que la comparta conmigo, con la certeza de que ese respeto será recíproco.

Que sepa que me gusta leer, mucho, cada vez que puedo y espero poder hacerlo muchas veces y que eso no le cree ningún rechazo, sea que le guste leer tanto como a mi o que simplemente no le guste leer.

Espero a alguien que acepte mis rizos sueltos y no le preocupen los estereotipos de formalidad, aunque le quede claro que soy perfectamente consciente de cuando es necesario y cuando no.

Pasar un domingo en pijama, desayunar por antojo, con la posibilidad de comer algo exquisito de almuerzo, o por el contrario lo primero que se pueda pedir o calentar y perder tiempo jugando por Facebook o leyendo documentos de reflexión.



Alguien que pueda entender que las lágrimas no tienen frenos cuando la inequidad nos golpea en la cara, cuando veo acciones con las que me siento identificada y que van encaminadas a tener un mundo mejor, cuando el dolor ajeno es tan fuerte que se siente en la piel. Que me acompañe a encarrilar ese dolor y convertirlo en acciones que aporten a una mejor sociedad.

Aparecerá alguien que invente junto a mi proyectos de vida, de corto plazo, de largo plazo, pintar una pared, descubrir un nuevo camino, aprender juntos una canción.

Que sepa que puedo estar ausente por días, lejos o cerca, y eso no tiene que ser motivo de preocupación. Llegaré renovada y con más ganas de amar.

Que acompañe mi búsqueda espiritual, la fe que me mueve, la inquietud, la curiosidad, el mapa de estrellas que me muestra otro camino, el de siempre.

Ninguna cualidad visible a primera vista, o  a segunda, quizás a tercera. La mejor explicación la podemos encontrar en El Principito, de Antoine de Saint Exupéry: ¨He aquí mi secreto que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos¨.