Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

25 de abril de 2016

Qué dice la lluvia

Y vi la lluvia venir como quien camina tejiendo sueños e inventando canciones, despacio, distante y cercana, susurrando.
Cambió su vestido gris por uno brillante, uno que mostrara su llegada, primero blanco, luego rosado, para quedar detenida en el cielo nocturno y que pudiera ser observada.



Llegó a mi ventana y tocó una canción armoniosa, mágica y embrujada  como canto de sirena, con notas que invitan a soñar... o a llorar, dependiendo de la congoja del corazón.
De repente sentí que sonaba  mas fuerte la canción que había estado escuchando, amplificada por el chapoteo del agua al caer en mi balcón. Otra magia? La radio estaba apagada y seguía sonando la canción!

Sólo la escuchaba mi corazón : 
🎵I"m gonna love you, like I'm gonna lose you.  I'm gonna love you, like I"m saying good bye 🎵

El alma no se equivoca. Siempre tiene las palabras que no queremos escuchar porque aquellas que sí nos gustan salen al instante y sin tropiezos.  Y si fluimos en ese ruido interno, como la lluvia al caer, es seguro que sabemos exactamente el próximo paso a dar. A veces difícil, otras veces sencillo.

Y al final la lluvia termina siendo un lenguaje de toques y ecos y golpeteos. Palabras en un dialecto que sólo entiende la piel y el corazón.

8 de abril de 2016

A PROPOSITO DEL AMOR

A propósito de una conversación por correo hace un par de años con un amigo y que recientemente me llegó a las manos y a los ojos.

Me pareció que lo comentado estaba fuera del marco del tiempo, sin dimensión, pero con la ubicación justa para todo momento. A mi amigo le pregunté en aquel entonces si es que podía compartir algo de esa conversación que sostuvimos y con mucha alegría me motivó a que lo hiciera.

Hablábamos sobre el amor, si, el amor. Siempre el amor y su relación de pareja y la amistad que se entrega con profundo amor, tanto entre parejas como entre amigos sin ninguna otra intención.

En su momento esto le comenté: Amar es tan complejo y tan simple a la vez. Amar se lleva en las venas, como la sangre, como las proteínas y las vitaminas que circulan en ella, se lleva tatuado en el ADN y no me refiero a amar cuando estamos entusiasmados y hacemos el amor con pasión, me refiero a esas emociones que superan el entusiasmo y no hay maneras de describirlas, es ese mariposeo en el estómago que se puede llevar por siglos, de un continente a otro y sentirse como si hubiesen sido tan solo minutos que tuvieras al objeto de esas sensaciones a tu lado.

Ese amor no tiene destinatario, no tiene nombre, está en ti y está destinado a aquella persona que pueda ser receptiva a toda esa fuente de sensaciones que hay en ti. 

Me parece que eso es lo que sientes por tu esposa.  La cuestión es que ella sienta lo mismo hacia ti, que su piel se ilumine al roce de tus manos, que tu mirada brille cuando la mires y se refleje en los ojos de ella.

Tú y yo somos algo así como almas del mismo circulo.  Ese grupo de almas que te acompaña vida tras vida, eternidad tras eternidad, algo así como hermanos, padres, hijos, quizás parejas que se han venido conectando,  intercambiando roles vida tras vida.  Y se reconocen cuando se sienten, se enganchan.

 No recordaba haberlo escrito, pero sigo pensando lo mismo, sintiendo amor dentro de mi y esperando que otros puedan conectar con ese amor y recibirlo.

4 de abril de 2016

¿Nos comunicamos?

Mientras me detengo en un semáforo camino al colegio desvío la mirada hacia mi copiloto, que viene muy entretenido escribiendo por el celular, chateando, quizás con los mismos compañeros con los que dentro de pocos minutos se va a encontrar.
Y en breves segundos mi mente empieza a plantearse algunas preguntas que se pierden en el cambio de luz, porque hay que continuar y estar pendiente del trayecto y la selva de asfalto que hay que atravesar.
Sin embargo, parece que hoy es el día para el tema. Otros documentos debo revisar que muestran un flujo de datos, una conversación en el tiempo y otras de manera instantánea, diferentes niveles y formas de conversación escrita: un intercambio de correos que podría parecer de manera inmediata y sin embargo lleva en sí mismo un espacio de tiempo para la respuesta y un nivel de mensaje con un mayor detalle; otra conversación que se va dando con palabras que fluyen en una respuesta inmediata y otra donde las respuestas parecen ser inmediatas, pero toman sus minutos en ser respondidas.
Los tiempos nos llevan a mantener una conexión. La tecnología avanza para ir permitiendo que esto suceda, cada vez con mayor facilidad.
Las preguntas son variadas. Qué tanto nos estamos comunicando? Qué tanto nos estamos entendiendo? Hasta donde estamos dispuestos a llevar la conversación? cómo aprovechamos el uso de los conocimientos, las ideas, el buen uso de la ortografía, la entonación que no se escucha, se lee, la percepción del mensaje, las emociones que expresamos?
Hablamos más con los dedos que con la voz. A mi en lo particular me gusta escribir, con lo cual la conversación escrita me fascina. Sin embargo no siempre tengo la expresión adecuada ni tampoco tengo la respuesta esperada. Por múltiples razones se dan las diferencias, quizás la misma naturaleza de cada cual, hombres y mujeres, hace que las ideas se perciban de manera diferente. O no contamos con el mismo nivel de manejo del lenguaje.
Entonces me preocupan las relaciones que estamos formando, las emociones que estamos expresando a partir de la comunicación que estemos manejando.
No hay una voz que muestre niveles de sensibilidad, la risa, la rabia. No hay una mirada que revele sentimientos, pasiones, verdades.
Hacen falta más encuentros. Más roces que nos permitan reconocernos. Complicidades compartidas, diferencias conciliadas, secretos que se susurran. Muchas veces creemos que nos conocemos pero no es cierto.

Necesitamos mirarnos a los ojos, aprender de la confianza que da la luz que sale del alma, reconocer el timbre de voz, los altos, los bajos, las pasiones con ronquera, la risa fuerte y la sonrisa. Crear lazos que realmente nos unan, no permanecer solo en lineas espaciadas o en ¨rayitas abajo¨ o asteriscos.  Quizás no soy el mejor ejemplo para la promoción de los encuentros, pero admito que tiene mucha relevancia, más allá del simple hecho de compartir, es reconocerse y vincularse.