Mostrando las entradas con la etiqueta #transito. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta #transito. Mostrar todas las entradas

ENTRE HUMO Y PRISA

Haciendo el recorrido de cada mañana, sol caribeño no importan las estaciones identificadas para todo el año, aquí solo se reconocen dos momentos, aquellos meses en los que hace más calor y los otros en los que hace menos calor.  Las bocinas, la prisa,  el ruido de los vehículos (demasiados para una isla tan pequeña) nos va empujando cada día mientras salimos a cumplir las obligaciones que requieren un estricto seguimiento del horario a tempranas horas, que aumentan la tensión por un recorrido que a veces toma más tiempo del esperado.

En esta ciudad, la gran ciudad de una pequeña isla "situada en el mismo trayecto del sol", añadimos otro factor al incremento de los niveles de tensión,  el aumento exponencial de la cantidad de usuarios de motor que transitan sin control entre los vehículos, se desdoblan como serpientes tratando de alcanzar el frente y el objetivo en el menor tiempo posible, sin importar la piedra que interfiera en el camino y con la disposición a morder venenosamente a quien se interponga. 

Avanzamos con el radar puesto, atentos a las imprudencias, al desconocimiento de las reglas y de las leyes para transitar, esperando casi en oración devota que no ocurra un frenazo violento, un rayón al vehículo, un retrovisor que quede destartalado porque a un motorista se le ocurrió que podía atravesar a través de un mínimo espacio entre dos vehículos casi como si fuese un malabarista de circo, un rebase violento de alguien, normalmente de transporte público grande o pequeño, que quiere tomar delantera y entiende imprudentemente que maneja solo en la gran sabana de alguna región africana y que además en su visión entiende que tiene prioridad por encima de "todos los demás animales que avanzan en la carrera".

Y en medio de toda esta crisis por la supervivencia diaria que va calando los huesos y nos reta a buscar formas para superar los niveles de negatividad que vamos absorviendo en nuestras vidas, que nos empuja a confiar más en la espiritualidad y reforzar la fe y las oraciones, sobre todo para no tener una explosión que nos lleve violentamente a pensar en posibles formas de olvidarnos del amor al prójimo, en el mismo camino y con todo lo anteriormente descrito, hay esperanzas sobre dos ruedas, hay luz, expresiones de amor que aunque sean mínimas superan doblemente su valor frente a los sucesos negativos de la calle: un motorista y su pasajera, no un servicio de transporte contratado, sino alguien de quien se puede deducir ocupa un lugar especial, porque atento al camino y al próximo semáforo, instintivamente se le ocurre soltar una mano del volante que controla su medio de transporte y la voltea un poco hacia atrás, y en un movimiento de caricia, toca la pierna de su acompañante, brevemente, para luego subir esa misma mano a su cintura y entrelazar los dedos de la otra mano que se sujeta.  Expresiones de amor en momentos de atención al camino, de crisis, humo y calor, prisas por llegar al destino.

En ese momento se disuelve en ese mismo humo de la calle toda la crisis de la mañana, del camino con prisa hacia el trabajo, del ruido y el alboroto, para convertirse en una chispa de esperanza, de afectos expresados, de mejores oportunidades para convertir momentos difíciles en una mejor opción de vida.  Todo es posible.


ENTRE HUMO Y PRISA

Haciendo el recorrido de cada mañana, sol caribeño no importan las estaciones identificadas para todo el año, aquí solo se reconocen dos mom...