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TRATANDO DE LEER SU MENTE

Recientemente los algoritmos me han inundado las redes que utilizo con videos de mascotas y sus expresiones ante situaciones o palabras y me recordaron una reflexión que tenía pendiente: cómo se puede entender o suponer cuales son los pensamientos de las mascotas frente a circunstancias especiales de la convivencia.  Desde el pasado año vengo reflexionando en torno a ese tema. 

¡Ha sido abrumadora la cantidad de videos y las expresiones encontradas, los movimientos de los ojos, la atención, sonrisas o ladridos, los pasos!

 

En el pasado tuve dos perros y un gato y había un entendimiento entre nosotros que me permitió establecer suposiciones sobre el desenvolvimiento y desarrollo de ellos, sus respuestas, pero en ese momento también muchas otras cosas ocupaban mis pensamientos y no podía dedicarme por completo a reconocer todas sus capacidades.

Admito que debí haberlos disfrutado un poco más, o como diría ese famoso nuevo filósofo de la música, "debí haber tomado más fotos".  Ellos no llegaron para mi pero terminaron ocupando mi atención  y cuidados. 

Una perra poodle, un perrito chiguagua y un gato. Para educarlos utilicé la misma técnica con la que a su vez me educaron y la misma que transmití a mis propios hijos, se dejaban claras las reglas y luego solo bastaban dos palabras mencionadas con firmeza o una mirada y quedaba entendido.  La poodle era obediente, serena, cuando yo decía que era suficiente ella simplemente se bajaba de mis brazos y se quedaba recostada a los pies, no sucedía lo mismo con el travieso chiguagua, al cual había que hablarle con firmeza y un par de veces más para que entendiera.  El gato era un alma libre, sabía que había límites y los respetaba, pero por lo demás iba y venía. Todos tenían claro cual era su lugar, sala de estar, terraza, patio y el pasillo que iba hacia la cocina y donde se colocaba la comida para ellos. Por más emoción que hubiera al momento de llegar al hogar, no podían entrar a la casa y mucho menos subirse a los muebles y por eso lo primero que yo hacía al entrar era ir hasta donde estaban, saludarles y acariciarlos.

Muchas veces podemos interpretar sus pensamientos por la forma en que responden, las expresiones nos enseñan que es un tipo de lenguaje que también podemos interpretar, los movimientos en el rostro, combinación de ojos con el movimiento de la boca o con el gesto del cuerpo. La mirada, además de la posición de los ojos, tiene mucho que decir, lo mismo que sucede con las personas.  Yo he tenido que hacer el ejercicio de controlar las expresiones de la cara, que me salían sin filtro y evidenciaban lo que estaba pasando por mi cabeza, incluso con la mascarilla en tiempos de pandemia.

Solo hay que detenerse un momento, prestar atención y entender esos gestos que dicen sin palabras lo que están sintiendo, si acaso lo que podrían estar pensando, algo así como leer las mentes y de paso dar amor y recibirlo.


TRATANDO DE LEER SU MENTE

Recientemente los algoritmos me han inundado las redes que utilizo con videos de mascotas y sus expresiones ante situaciones o palabras y me...