Reconocer algunos es simple y en este relato quiero que la imaginación de cada persona lectora le ponga el tono que corresponde.
Al caminar, los pasos van dando el sonido base, audible, y dependiendo del calzado se pondrán escuchar notas de percusión para el concierto privado.
Hay telas, modas, cortes, que añaden ritmo a la interpretación. Quizás pantalones ajustados que al rozar las piernas emiten un swing, chaquetas que al vaivén de las caderas van dejando un compás y si tienen un forro de seda, sublimizan el sonido. He visto que en algunas comunidades se está llevando como moda unos vestidos que rebotan al caminar, me imagino que también tendrán su sonido peculiar. (ver video al hacer clic en la imagen)
Algunas personas agregan elementos a la orquesta, como por ejemplo el tintineo de pulseras, collares o aretes, el equivalente a un triángulo musical. Si la fiesta es popular, quien mastique un chicle de manera estruendosa podrá encargarse de representar ese género musical.
La flatulencia es menos apreciada, pero no deja de ser ruidosa, lo que hay que evitar es el mal olor y los espacios públicos concurridos, para no molestar.
Tengo un compañero que se detiene y se sonrie cada vez que me escucha estornudar. Dice que suena como a un ataque ninja! No podemos olvidar la tos, incómoda, a veces incontrolable, dependiendo de las causas, a veces hasta ronca como trueno. Se me ocurre ahora que no me he detenido a observar si las personas mudas emiten sonido al toser o estornudar.
Silbar es un don que nos ha sido concedido para hacer de nuestros momentos una fiesta y hasta hay personas que crean sinfonías mediante el silbido. Incluso para los que no tenemos voces afinadas para cantar, el silbido puede darnos las notas que necesitamos para expresar la música.
Luego hay sonidos que son más bien como notas de jazz o quizás podemos catalogarlas como un blues. Durante mi primer embarazo fui diagnósticada con un soplo cardíaco, una resonancia que marcaba las pautas de la orquesta, cual movimiento de manos del director musical, dos pum y un suspiro sonoro. En principio me causó temor y preocupación, pero luego el doctor me confirmó que no afectaba mi corazón y que podría dejar de tenerlo después de dar a luz. No sucedió así, siempre aparece cada vez que tengo que hacerme un ecocardiograma, pero solo para recordarme que debo seguir cuidándome para que no me afecte y que además yo llevo mi musiquita por dentro.Y uno de los sonidos más importantes, el fluir de la sangre, el golpeteo que produce y que puede ser escuchado con los dedos, tocando alguna vena del cuerpo, quizás al sentir alguna molestia o dolor de cabeza que inflama las venas en la sien, o al colocar un estetoscopio sobre el corazón, o cuando va bajando la fuerza del aire en el esfigmo, aparato utilizado para medir la presión arterial. Independientemente de la circunstancia que estemos atravesando, de la bruma en nuestros pensamientos, ese sonido nos confirma que no importa lo difícil del momento, tenemos vida, hay oportunidades para seguir haciendo el esfuerzo, levantarse una vez más y apreciar todo aquello que nos gusta, nos motiva y nos envuelve, en un baile individual y único, con los ritmos y el sonido de nuestros cuerpos.



