Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos. Miguel de Unamuno

17 de julio de 2016

DEL AMOR Y OTROS DOMINIOS

Y todavía con la inquietud sobre el tema del amor y la soltería, tuve una agradable conversación por chat.  Inicialmente el tema era otro, pero fue degenerando hacia el siguiente y el siguiente y terminó en las relaciones de pareja y lo que busca cada persona.  Pasados los días estuve revisando una referencia anterior, dentro de la misma conversación, y pude notar que fueron muy ricas las exposiciones y el diálogo que se fue dando y previo a solicitar la anuencia de esta persona, me permito compartirlo a partir de donde empezamos a tocar esos puntos sobre el amor, las relaciones de pareja y otros demonios y dominios.

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Ella: Sucede con frecuencia que la mujer siente mucho placer,  algo que te está haciendo sentir otra persona pero que piensa que sólo lo está disfrutando ella y se le ocurre instantáneamente que debe acelerar para cumplir pronto y de esa manera complacer a su pareja.  Y es cierto que se puede extender ese placer y que es egoísta.

Él: Lo que hago [con mi pareja] lo hago por el placer que me genera. Eso me transporta.

Ella: Por mi parte he tenido que [re]aprender en el camino sobre el placer y dejarme llevar, y entender lo que quiere la otra persona.


Y hacia donde te transporta? 

Él: Es sentir la plenitud de la satisfacción, sumergirse en un lugar paradisíaco de donde no se quiere salir nunca, el sabor, el olor, las vibraciones,

Ella:  Es una energía sin lugar a dudas. No solo la del éxtasis sino también la que puede emanar la otra persona por los sentimientos o porque haya esa coordinación, ese reconocimiento de placeres. Solo sabiendo, escuchando a la pareja, se le puede llevar a sentir su paraíso. Es posible que yo piense (como mujer) que la otra persona prefiere la playa y tratar de llevarlo a ella  y a su vez sentirme más a gusto en la montaña y disfrutar a medias el momento.

Él: Disfrutar a medias, no es una opción, prefiero lograr la confianza y la química necesaria para ir explorando y haciendo lo que genere disfrute pleno, indicar, informar, celebrar, sentir, gozar a plenitud.

Ella: Es muy común el disfrute a medias y que la gente termine "allantando" al otro
Esta generación de mujeres que saben todo sobre el sexo y ponen a volar a los hombres, son en su mayoría insatisfechas, porque no crean una relación, un vínculo. Son fieras en la cama. Felicidades a los hombres. Una competencia muy desigual. Lamentablemente.

Él: Y sin embargo, si tomas por ejemplo un indicador: los feminicidios.
La interpretación que le doy es: Mucha insatisfacción
Falta de confianza. falsa felicidad. apariencia, deseo interno de tener una relación estable y el temor de la infidelidad. Y por ahí María se va.

Ella: Los feminicidios se dan en su mayoría en una clase social muy baja. No digo que no existan todos esos elementos.

Él: Porque los de la alta, hace rato que aprendieron a casarse por interés y a preocuparse más por el dinero que por los sentimientos. Y a vivir doble y triple vida, porque los recursos se lo permiten. Pero viven con la misma insatisfacción sentimental.

Ella: Reconozco que desde lo que he podido entender y escudriñar, de los casos a los que le doy seguimiento, que una parte de este problema se inicia…. Bueno. Ya ni sé. Una cosa conlleva a otra y a otra y a otra, uno no termina sabiendo si avanzar es bueno o malo.

Él: Tienen mucho que perder, y deciden valorar lo que tienen en lugar de perderlo  todo por la pasión. Viajan, se alejan, tienen la opción de hacer cosas que no pueden hacer los que no tienen recursos. Y, además,  ocultan más fácil sus problemas. 
Los  que no tienen recursos deben verse la cara con sus vecinos todos los días y sentir las miradas, la burla, la ironía,  los chistesitos, los comentarios
Y donde se pueden meter?
Y donde pueden viajar?
Y tienen portones eléctricos para entrar y salir y solo saludar de lejos desde sus autos? No

Ella: El temor de la infidelidad.

Él: Su ira no encuentra paliativos. Su desesperación no encuentra escape.

Ella: El deseo de ser amado.

Él: El temor. Y la realidad de las que han sido asesinadas, el 80% le ha estrujado en la cara al otro  que ella tiene otra pareja, que ese si es un hombre, no como tu .... Y ya sabes lo que eso significa

Ella: o se han negado a seguir siendo engañadas o maltratadas, han decidido apartarse. Intentar tener una vida.

Él: En esa parte, tengo mis críticas. Porque de acuerdo a mi análisis del tema, y puedo estar equivocado, alrededor del 70% comete el error de mantener una relación ahora sí, ahora no,  nos arreglamos, nos peleamos. Por necesidad, cuando se ven sin dinero, le piden al hombre, y el asume que si les da dinero, para mantener los hijos, pueden tener sexo cuando ellos quieran.
Y eso genera una situación de crisis y una bomba de tiempo.
Y una situación de posesión muy dañina
Y un irrespeto y desconsideración extremo

Ella: los límites de la posesividad.
A las mujeres nos gusta sentirnos ¨propiedad¨ sin perder la individualidad. Muchas mujeres no tienen claros los límites de la propiedad y la posesividad y es ahí donde genera una crisis en torno a ese punto. Me parece que el tema de competencia también ha venido a desequilibrar. Mantengo mi bandera de defensa hacia los derechos de las mujeres, que han sido los más limitados, pero entiendo que debimos también pensar en cómo tendríamos que enfrentar los logros que fuésemos alcanzando y en que todos, hombres y mujeres, debían también ser orientados en que no sólo significaba el derecho de la mujer, sino el intento de igualdad como seres humanos. Empezamos a dar palos para reclamar lo que nos tocaba y los hombres empezaron a defenderse de los palos sin saber de qué se defendían, pero hay que defenderse.

Él: Y los recursos que deben destinarse a elevar los niveles de educación,  formación,  respeto, se reparten entre los actores del sistema, que solo dicen que quieren que las cosas mejoren, pero no hacen nada para que mejore.  Es sofocante

Ella: como decía, toda una cadena en donde uno no sabe si lo bueno es realmente bueno y hasta qué punto.  A partir de la lucha por los derechos y del empoderamiento viene esa curiosidad por hacer más y ese deseo de demostrar que podemos dar más

Él: Así es

Ella: una lucha de poderes, cuando puede ser un trabajo conjunto.  Es una educación ancestral y una tarea pendiente.

Él: Debe ser un trabajo en equipo

Ella: Reconocer que no somos contrarios sino complementos en cuanto a diferencias de sexo, es un tema que aún no ha recorrido mucho camino.
Esa falta de educación en materia de conocimiento y en materia de convivencia lleva a un punto en esta generación. A todos los niveles sociales. Madres y padres que les dicen a sus hijas que no deben dejarse pisotear por ningún hombre, en el entendido equivocado de que todos los hombres buscan pisotear a las mujeres.

Él: Muchos hombres solo queremos amarlas

Ella: Pero hay falta de comunicación, de expresión, hay falta de educación sobre la libertad de expresar los sentimientos de parte de los hombres. Hombres y mujeres esconden sus emociones reales, los anhelos que tienen que ver con la otra persona.  Hay un énfasis en demostrarse y probarse superiores unos a los otros. Una batalla por tener más y alcanzar más y aparentar más, para luego sentirse más solos y vacíos.

Él: Esa es la triste realidad. Y para serte franco, no creo que podamos cambiarla. De todas formas no debemos dejar de ser lo que somos.

Ella: No creo que haya que cambiarla en su generalidad. Lo que pienso es que hay que cambiar uno mismo, tomarse la franqueza de aceptar lo que se anhela, tomar la valentía de ir detrás de eso, tomar el coraje de expresarlo y que las pocas personas alrededor lo sepan y lo entiendan, esperar a que llegue el ser amado que pueda sentir en esa misma frecuencia, que pueda entender y entregarse. Es un acto suicida, pero uno sublime.  
Amar duele, de muchas maneras, por suposición, equivocación, por lo que sea, pero amar y entregarse a dar amor, es un regocijo, un éxtasis que supera cualquier dolor.

Ella: Te quiero contar algo.
Cuando me divorcié y me mudé (mudarse es importante, te da la dimensión de la nueva vida que se enfrenta), dentro de toda mi carga depresiva, no precisamente post divorcio, sino acumulada, pensé que ese era el momento para aprender a amar menos, para ser ¨tacaña¨ de sentimientos y empezar a pensar un poco más en mí. De eso se suponía que se trataba y eran los comentarios de algunas personas.
Luego que la depresión, que es toda una maraña de situaciones porque es principalmente fisiológica, se va superando con pastillitas, pero las pastillitas no hacen efecto si emocionalmente no se va superando el trauma, pues cuando esa depresión fue dejando espacio entendí que no podía seguir ese camino. No quería ser diferente de como soy, no sentía que amar menos me iba a traer más felicidad, quizás menos dolor, pero no más felicidad. No podía pensar en la posibilidad de dejar de entregarme al ser amado, de dar prioridad a esa futura relación.

Lo que debía cambiar era a quien dejaba llegar hasta mi corazón.  En eso quizás podía ser más selectiva. Querer a alguien que pudiese recibir toda esta pasión y que lo supiera interpretar y protegiera todo eso.
Al hacer ese análisis pensé como el chapulín colorado: No contaban con mi astucia.
Grave error. Se va descubriendo en el camino y reconociendo que si de amar se trata no se le pueden poner restricciones al corazón. Uno no termina decidiendo a quien va a amar o a dejar que ame a una. Sucede y punto.



13 de julio de 2016

Y PORQUÉ HAY TANTAS MUJERES SOLTERAS?


Aumenta la soltería, en especial el número de mujeres solteras, jóvenes, unas con mejor desarrollo profesional que otras. Caballeros de diferentes generaciones que, estando solteros o comprometidos, encuentran una oferta muy atractiva y la aprovechan.
El tema prolifera, se mueve de boca en boca, unos interesados, otros curiosos, otros muy afectados. A ratos parece que hay una respuesta, pero al ver las opiniones voy notando que hay cosas que no se dicen, hay un vacío frio, una búsqueda secreta.

En días pasados estuve viendo un video usando la tecnología de ¨Facebook Mentions¨ (@facebookmentions) que permite interactuar a través del chat con aquella persona que está haciendo el video en vivo.  La entrevista estaba dirigida a tres mujeres de edades entre 25 y 30 años, donde se hacía la pregunta de por qué hay tantas mujeres solteras. 

Más que la respuesta de la chicas, que en realidad no hicieron un aporte significativo, los comentarios de quienes estaban dando seguimiento al video fue lo que llamó mi atención.  El público era muy variado en cuanto a niveles educativos y de género, al margen de comentarios inocuos y de la línea de aquellos a los que todo le molesta (haters), las respuestas fueron muy edificantes, no concluyentes de manera directa, tampoco sacando porcentajes, pero me lleva a reconfirmar algunos análisis que he hecho a partir de ciertas conversaciones entre amigos y de leer otros textos.

Las mujeres en su mayoría indican que después de ser profesionales, jóvenes, haber estado casadas, con o sin hijos, no van a estar con alguien que las subestime, tienen la capacidad suficiente para vivir en mejores o iguales condiciones y no van a estar sujetas a demandas de hombres. Pasiones pueden encontrar en cualquier momento y lugar sin tener que atarse a una persona.
Aprovechando ese mismo planteamiento, los hombres indican que si en los tiempos actuales las mujeres no buscan tener una relación estable de pareja, entonces, aprovechan la circunstancia para tener relaciones fortuitas, sin compromiso, pero también limitadas en términos de reales afectos.
Por otra parte, los hombres que sí están dispuestos a una relación de pareja no encuentran en las mujeres sentimientos y demostraciones de afecto que les provean de confianza para establecerse y consolidar un espacio compartido. Entienden el valor de la mujer en los tiempos modernos, profesional, emprendedora, pero no encuentran en ellas esos otros valores que permiten establecer vínculos afectivos reales.

Queda implícito un vacío, uno encubierto, el de las mujeres que no quieren dejarse pisotear, porque entienden que una relación de pareja implica subyugarse a los requerimientos de un hombre, que puesto a que se habla de no dejarse someter, se entiende que es un machista exigente e imponente.
Parece ser que esa es la única opción de hombres disponibles en el mercado.
Luego un vacío en las relaciones afectivas, no carnales porque en realidad como consecuencia de lo anterior estas abundan y en toda su variedad, sino de sentimientos, de expresiones.
Qué buscamos, ambos, hombres y mujeres? La cuestión no es sólo la pregunta sino la razón de por qué no lo encontramos.

Hay temor a la violencia, que viene atada de la mano de niveles educativos bajos, tanto del hogar como de las escuelas. Las edades en la que las mujeres han empezado a tener vida de pareja ha bajado mucho, encontrándose también niñas desde los 15 años en una búsqueda de parejas, que más que establecer relaciones, buscan conseguir una ventaja económica sin el mínimo nivel de compromiso, ni consigo mismas ni con los hombres. 

Entiendo que venimos arrastrando una educación de generaciones anteriores, donde la disposición era que el hombre trabajaba y mantenía a la mujer, la cual debía permanecer dócil, sumisa y dispuesta. Fuimos creciendo, fuimos conquistando espacios como mujeres, venimos luchando por la igualdad, pero no pensamos en una educación que nos equilibrara a ambos. Los hombres modernos entienden las reivindicaciones de las mujeres pero no les enseñaron que es una cuestión de derechos universales, no exclusivamente de género y hay una incomprensión del rol que cada uno debe empeñar, no de manera individual, sino como pareja, como familia, en las relaciones sentimentales.

En la medida en que vamos asimilando esto, nos toca ir educando a los hijos (no importa el sexo). 

No es cuestión de imponerse, es cuestión de buscar equilibrios. No es cuestión de buscar una salida provechosa, sino de buscar esa persona especial y mostrarle las bondades de los sentimientos sanos y comprometerse juntos a compartir un camino, con amor, con dificultades, con metas compartidas, con apoyo, con respeto por la relación que se sostiene pero también por la individualidad y los valores de cada persona.