Y PORQUÉ HAY TANTAS MUJERES SOLTERAS?


Aumenta la soltería, en especial el número de mujeres solteras, jóvenes, unas con mejor desarrollo profesional que otras. Caballeros de diferentes generaciones que, estando solteros o comprometidos, encuentran una oferta muy atractiva y la aprovechan.
El tema prolifera, se mueve de boca en boca, unos interesados, otros curiosos, otros muy afectados. A ratos parece que hay una respuesta, pero al ver las opiniones voy notando que hay cosas que no se dicen, hay un vacío frio, una búsqueda secreta.

En días pasados estuve viendo un video usando la tecnología de ¨Facebook Mentions¨ (@facebookmentions) que permite interactuar a través del chat con aquella persona que está haciendo el video en vivo.  La entrevista estaba dirigida a tres mujeres de edades entre 25 y 30 años, donde se hacía la pregunta de por qué hay tantas mujeres solteras. 

Más que la respuesta de la chicas, que en realidad no hicieron un aporte significativo, los comentarios de quienes estaban dando seguimiento al video fue lo que llamó mi atención.  El público era muy variado en cuanto a niveles educativos y de género, al margen de comentarios inocuos y de la línea de aquellos a los que todo le molesta (haters), las respuestas fueron muy edificantes, no concluyentes de manera directa, tampoco sacando porcentajes, pero me lleva a reconfirmar algunos análisis que he hecho a partir de ciertas conversaciones entre amigos y de leer otros textos.

Las mujeres en su mayoría indican que después de ser profesionales, jóvenes, haber estado casadas, con o sin hijos, no van a estar con alguien que las subestime, tienen la capacidad suficiente para vivir en mejores o iguales condiciones y no van a estar sujetas a demandas de hombres. Pasiones pueden encontrar en cualquier momento y lugar sin tener que atarse a una persona.
Aprovechando ese mismo planteamiento, los hombres indican que si en los tiempos actuales las mujeres no buscan tener una relación estable de pareja, entonces, aprovechan la circunstancia para tener relaciones fortuitas, sin compromiso, pero también limitadas en términos de reales afectos.
Por otra parte, los hombres que sí están dispuestos a una relación de pareja no encuentran en las mujeres sentimientos y demostraciones de afecto que les provean de confianza para establecerse y consolidar un espacio compartido. Entienden el valor de la mujer en los tiempos modernos, profesional, emprendedora, pero no encuentran en ellas esos otros valores que permiten establecer vínculos afectivos reales.

Queda implícito un vacío, uno encubierto, el de las mujeres que no quieren dejarse pisotear, porque entienden que una relación de pareja implica subyugarse a los requerimientos de un hombre, que puesto a que se habla de no dejarse someter, se entiende que es un machista exigente e imponente.
Parece ser que esa es la única opción de hombres disponibles en el mercado.
Luego un vacío en las relaciones afectivas, no carnales porque en realidad como consecuencia de lo anterior estas abundan y en toda su variedad, sino de sentimientos, de expresiones.
Qué buscamos, ambos, hombres y mujeres? La cuestión no es sólo la pregunta sino la razón de por qué no lo encontramos.

Hay temor a la violencia, que viene atada de la mano de niveles educativos bajos, tanto del hogar como de las escuelas. Las edades en la que las mujeres han empezado a tener vida de pareja ha bajado mucho, encontrándose también niñas desde los 15 años en una búsqueda de parejas, que más que establecer relaciones, buscan conseguir una ventaja económica sin el mínimo nivel de compromiso, ni consigo mismas ni con los hombres. 

Entiendo que venimos arrastrando una educación de generaciones anteriores, donde la disposición era que el hombre trabajaba y mantenía a la mujer, la cual debía permanecer dócil, sumisa y dispuesta. Fuimos creciendo, fuimos conquistando espacios como mujeres, venimos luchando por la igualdad, pero no pensamos en una educación que nos equilibrara a ambos. Los hombres modernos entienden las reivindicaciones de las mujeres pero no les enseñaron que es una cuestión de derechos universales, no exclusivamente de género y hay una incomprensión del rol que cada uno debe empeñar, no de manera individual, sino como pareja, como familia, en las relaciones sentimentales.

En la medida en que vamos asimilando esto, nos toca ir educando a los hijos (no importa el sexo). 

No es cuestión de imponerse, es cuestión de buscar equilibrios. No es cuestión de buscar una salida provechosa, sino de buscar esa persona especial y mostrarle las bondades de los sentimientos sanos y comprometerse juntos a compartir un camino, con amor, con dificultades, con metas compartidas, con apoyo, con respeto por la relación que se sostiene pero también por la individualidad y los valores de cada persona. 


Comentarios

Excelente reflexión, pero sobre todo el último párrafo. No es cuestión de superar a nadie sino de entenderse, ayudarse y salir adelante juntos, esa es la clave para el éxito de una relación, sobre todo una buena comunicación
Leticia Tejada dijo…
Desde mi punto de vista todo lo leído queda resumido en este párrafo "Entiendo que venimos arrastrando una educación de generaciones anteriores, donde la disposición era que el hombre trabajaba y mantenía a la mujer, la cual debía permanecer dócil, sumisa y dispuesta. Fuimos creciendo, fuimos conquistando espacios como mujeres, venimos luchando por la igualdad, pero no pensamos en una educación que nos equilibrara a ambos. Los hombres modernos entienden las reivindicaciones de las mujeres pero no les enseñaron que es una cuestión de derechos universales, no exclusivamente de género y hay una incomprensión del rol que cada uno debe empeñar, no de manera individual, sino como pareja, como familia, en las relaciones sentimentales". Cuando seamos capaces de entenderlo de esta manera seguirá creciendo la cantidad de mujeres que optan por estar soltera pero no sola.

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