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MANTRAS PERSONALIZADOS PARA LA VIDA

En la consulta al Diccionario de la Real Academia Española (RAE) sobre la palabra "Mantra", el resultado es: "En el hinduismo y en el budismo, sílabas, palabras o frases sagradas, generalmente en sánscrito, que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación". Su etimología, que viene del sánscrito, divide el vocablo "man", referido a la mente y el sufijo "tra", que es interpretado como instrumento, dando como resultado la definición de instrumento o herramienta mental, la cual es utilizada con características sonoras, como un cántico. Una palabra, una frase o toda una oración, que se repite especialmente en prácticas espirituales, para crear un impacto en el alma.

El primer reconocimiento de la palabra Mantra fue encontrado en el Rigveda, que es el instrumento más antiguo del Hinduismo. La Biblia indica en Mateo 6, versículo 7 y siguientes que debe tenerse cuidado con los Mantras, visto como la repetición insensata de palabras e indicando que Jesús motivó a que en su lugar se conversara con Dios. Y me parece que con el paso del tiempo la gente desvirtuó esa hermosa enseñanza de Jesús, de invitar al hábito de conversar con el Padre. Con la oración del Padrenuestro nos entregó un modelo de oración y solo hicimos repetirla, sin dejar espacio para esa conversación personal, íntima y profunda que debe tener cada persona con el Dios que habita dentro de sí.  Mucha gente repite las oraciones sin siquiera interiorizar sus emociones, su significado, convirtiéndola en aquello que se rechazaba de los mantras en principio, "la repetición insensata de palabras".

Por otro lado, puedo añadir que en su momento la reflexión formulada en el Evangelio de Mateo estuvo basada en una reflexión  muy limitada hacia el hinduismo, al referirse a los Mantras en esa forma. Hay que recordar que el lenguaje utilizado era el sánscrito, totalmente diferente a las lenguas utilizadas entre los judíos, que eran el arameo, el hebreo y el griego. !Por supuesto que podían verse como palabras sin sentido que se repetían! Sin embargo, estaban muy adelantados en su tiempo, porque entendieron desde el principio el efecto psicológico que produce la entonación de palabras o sílabas que se repiten y los estados de conciencia o calma mental que se puede alcanzar. 

Se han identificado mantras específicos para cierta meditación u objetivo, que al repetirlos elevan el estado de conciencia. También se habla de crear tu propio mantra, esa repetición, musicalización que te pueda enseñar un nivel de concentración y conexión especial.

Sin embargo, me quiero referir a algo más actual y cotidiano, vinculando el concepto de mantra a ciertas frases que adoptamos en nuestras vidas y terminan siendo guía para el accionar día a día, como apoyo y sostén. Desde hace un largo tiempo ya he adoptado Los Cuatro Acuerdos de Don Miguel Ruiz como Mantras para mi vida: me representan, me sostienen, me enseñan en todo momento, porque siempre se sigue aprendiendo o mejorando.

No los repito como si fueran un cántico de meditación, pero sostengo la reflexión en cada uno de ellos y con frecuencia surge alguna situación o momento que los trae a mi mente, refuerzan mis convicciones y me llevan a mencionarlos: 

1. Se impecable con tus palabras.
2. No te tomes nada personalmente.
3. No hagas suposiciones.
4. Haz siempre lo máximo que puedas.

Quizás sería mejor hablar de convicciones en vez de mantras, pero he visto como repitiendo alguna de ellas en momentos especiales y necesarios, puede hacer una diferencia al momento de actuar, tomar decisiones y sanar el espíritu. 

Todo está en reflexionar sobre eso que queremos cambiar, encontrar las palabras adecuadas y establecer un ritmo de repetición o meditación sobre ellas. 

Y luego estar atentos al impacto. 

Toma su tiempo, no se afianzan o se notan los resultados de la noche a la mañana o por un momento de repetición, pero se van evidenciando.


MUCHAS CABEZAS, MUCHOS MUNDOS

 "Cada uno de nosotros creamos un mundo entero en nuestra cabeza y vivimos en ese mundo".  
El Quinto Acuerdo, por Don José Ruiz.

Leyendo el libro citado, cuando me encontré con esa frase me detuve y después de entenderla como lección, empezaron a brillar lucecitas alrededor de mi propia cabeza, no porque había tenido un momento de elevación, claridad intelectual o espiritual, sino porque se me despertó la duda sobre qué estará pasando por la cabeza de algunos personajes muy peculiares y cómo podría ser ese mundo íntimo en el que se desenvuelven.

Cuando meditamos hacemos una visita imaginaria a otros lugares, pero en esta ocasion no me refiero a esos espacios, me quiero referir a los mundos que son creados a partir de estados de ánimo o de circunstancias en la vida, o quizás las cualidades individuales de cada persona, sin que exista un proceso de inducción a ese momento de meditación.  Por supuesto, primero me dediqué a definir el mio propio, los escenarios que se pueden construir en mi cabeza y ciertamente debo admitir que hay varias habitaciones disponibles de acuerdo a las circunstancias y el momento, hay varios mundos flotando en mi interior.  

Me llegó a la imaginación que para una persona que tenía edad adulta entre los años 60´s y principio de los 70´s,  en su cabeza (su mundo) habría suavidad, relajación, música, pintando todo a su alrededor de color de rosa, amor y paz. Puedo sospechar que la influencia de los alucinógenos, que es un elemento con el que se vincula al movimiento hippie de ese momento histórico, es un referente para suponer esa visión de las cosas.

Por otra parte, hay personas que viven discutiendo y quejándose por todo, pues me imagino que llevan su mundo interno entre truenos y relámpagos, en bruma, lloviendo, pero con calor, mirando solo el lado negativo de las cosas y complicando todo a su alrededor.

Estarán aquellos que podrían ser más creativos y colorear sus espacios con Animé, crear su avatar, que a lo mejor es un personaje completamente diferente a la realidad, no una caricatura, sino una figura diferente, estatura, contextura, color, incluso género opuesto al que tienen en esta realidad.

Haciendo el ejercicio de adentrarme en uno de mis mundos y detenerme en los detalles, recordé que en mayo del pasado año escribí  Remedios para Cuidar el Alma y describí una ciudad especial, que podría ser el lugar donde se ubica esta habitación maravillosa que voy a presentar a continuación.  

Está ubicada en la ladera de alguna montaña en una isla griega. Una terraza circular techada con paredes y cortinas blancas, con ventanas casi en su totalidad para tener la vista del mar azul desde prácticamente todos los ángulos, muebles de colores claros y muy acolchados que cubren todo el espacio, adornados con muchos cojines con lindos y coloridos diseños bordados en estilo hindú, con borlas e hilos dorados. Algunas mesas de poco espacio porque en algún lugar hay que colocar la taza del café o la copa y las picaderas, además de algunos jarrones con flores. En alguna esquina y de manera discreta, una bocina que reproduce una suave música de jazz, o quizás algún ritmo folclórico de la zona. Los libros están en los muebles, son los invitados y acompañantes de este lugar maravilloso, lleno de paz, de relajación, de iluminación.   Aún sigue estando en uno de mis mundos, en una fracción de mi cabeza que contiene elementos de esos que me representan, un refugio de sueños y felicidad.

Este ejercicio de imaginación me recuerda la canción Pájaros en la Cabeza, del cantante español Ismael Serrano, quizás no en el contexto que estoy compartiendo ahora, pero tiene esa referencia a los mundos que creamos en nuestra cabeza, ligado a los sueños, los deseos, quizás las frustraciones. 

Me gustaría proponer que seamos conscientes de la posibilidad de esos mundos alternos y hagamos el ejercicio de crearlos de manera intencional, colocando todos los elementos que nos hacen feliz, que nos llenan de risas, de sueños, provocar al Universo para que quizás exista la posibilidad de que puedan ser sacados de la cabeza y convertidos a otra realidad.


TRATANDO DE LEER SU MENTE

Recientemente los algoritmos me han inundado las redes que utilizo con videos de mascotas y sus expresiones ante situaciones o palabras y me...