El Camino Especial

He aprendido que cuando recibes algo bueno hay que ser agradecido.  Hoy quiero ser agradecida. Quiero dar testimonio de una agradable sensación que puedo evocar en cualquier momento con solo cerrar los ojos y dejar volar la imaginación.

Quiero hablar del camino que recorremos de manera regular, hacia el trabajo, o quizás la ruta hacia los colegios, en tiempos de otros hábitos que la pandemia nos ha hecho cambiar.

En mi trayectoria laboral he tenido la suerte de haber sido trasladada a la zona colonial.  En principio me ofuscaba la idea sobre la dificultad del parqueo en la zona y la forma en que eso afectaría la rutina que debía seguir. Sin embargo, con el paso de los días y habiendo hecho el reconocimiento de las posibilidades de parqueo, se fue atenuando esa bruma y me permitió detener mis pensamientos y mi mirada en el camino.

Realmente transitar por la zona colonial en términos diferentes al paseo turístico ofrece una visión diferente. Y muchos secretos a toda luz. 


Comencé el recorrido iniciando en la calle Padre Billini, en la parte de Ciudad Nueva, que no es tan nueva y más bien ha ido adquiriendo los matices coloniales del entorno que protege y envuelve. Me propuse entender y disfrutar mi ruta. Empecé haciendo una canción que relacionara la calle con el sentido de tránsito y poniéndole una tonadita infantil y simple, empecé a recitar, a veces en mi mente, a veces en voz alta, Las Carreras, doble vía, Estrelleta sube y luego la Pina baja. Palo Hincado viene subiendo del malecón y al cruzar la esquina ya estoy en la zona colonial.  La siguiente, la  Espaillat se va a encontrar con el mar. Santomé va a subir, pero la Sánchez bajará, y así otras calles más. Y todo lo que veía empezaba a cambiar de matiz, piedras antiguas, pequeños portales, balcones, galerías.

Siguiendo el camino por la Billini y mirando hacia la derecha, en la calle 19 de Marzo, está la Casa de Los Vitrales, una casa que había conocido haciendo paseo turístico, pero que en mi recorrido rutinario le descubrí más belleza de perfil.  Está ubicada en una calle estrecha, con unas columnas inmensas para estar al borde de la calle, me dio la sensación de que teníamos nuestro propio castillo al estilo Petra, en Jordania. Una fachada imponente, grandes columnas, un castillo.


Y luego viene mi parque favorito, con un ambiente especial; de día con el camión de libros para compartir y de noche con gente diversa, música, una vibra especial y bancos que tienen muchas historias que contar. Pero esta mirada a este recorrido no es turística, a pesar de que a partir de pocos pasos empieza el camino de piedra, de espacios pequeños y aceras corridas.

E inmediatamente ahí, en ese pequeñito espacio de calle entre la Hostos y la Meriño, es evidente a la derecha el parque que cubre el parqueo,  sin embargo descubrí que si miraba a la izquierda y arriba, en el balcón a la mitad de la calle, se encontraba saludando una calavera en un hermoso traje largo y sombrero mexicano, celebrando el día de los muertos todos los días.

Sigues el camino y hay edificios, ventanas, otro parque, y no se puede pasar por alto la figura que desde temprano en la mañana se ubica en la esquina de la Isabel La Católica con Billini.   Ha echado canas y arrugas pero nunca cambia su estilo, combinado desde los pies a la cabeza de cualquier color llamativo que se pueda imaginar, verde, naranja, rosado o morado. Literalmente, desde los pies con los zapatos, hasta la cabeza con el sombrero. Siempre usa sombrero y además gesticula con los dedos para ofrecer facilidades para cambiar dólares. Si va despacio y baja el vidrio podrá escuchar cómo lo repite: dólare, dólare, dólare.

Doblando a la izquierda en esa esquina hay un edificio que siempre me llena de curiosidad.  A veces he pensado que el algún momento debería entrar y buscar información, como cualquier persona curiosa, pero me queda claro que esas instituciones no permiten muchos vínculos con el género femenino.  Los masones son muy celosos con sus reglamentos y el local de la orden Escocesa de los masones del Supremo Consejo Grado 33 representa niveles superiores. Algo sobre ellos he leído y he visto por ahí.

Todavía me queda mucho camino por recorrer de ida y también de vuelta, y mucho detalle especial para mostrar. Pienso que podría escribir varias entregas más compartiendo las cosas que fui descubriendo en un recorrido cotidiano que se convirtió en un paseo diario especial.  Y sospecho que eso es lo que pasará, seguiré compartiendo historias del camino, el paseo que no está en el folleto turístico sobre la zona colonial.




Comentarios

  1. Nuestra querida zona necesita más escritos como este!!

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    1. Mi querido primo Boris. Me hace muy feliz que te guste ¨la zona¨ y que te guste lo que he escrito sobre ella.

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    2. Gracias a tí mi prima bella

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  2. Tantos detalles que están ahí pero no los percibimos, no nos detenemos a escudriñarlos. Así nos ocurre cada día y la vida se nos va.

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